ISIS – casco

•13 August, 2013 • Leave a Comment

Screen shot 2013-08-13 at 8.30.24 AM pacificrimtrailer4620 goo in the helmet

Referencias espaciales – traje

•13 August, 2013 • Leave a Comment

1786624-tron_legacy_promo_pic_2Michael-Fassbender-in-Prometheus-EW-Magazine-Cover-2012-michael-fassbender-31011618-657-471vickers_relaxing_on_prometheus_set

Referencias espaciales – cuarto

•5 July, 2013 • Leave a Comment

AMBIENTEtumblr_mfd0apWr961rkk8qpo1_1280

tumblr_mpqm8zHLVn1qcyd72o1_500

Faith01 IMG_1267vlcsnap-2013-08-31-22h11m56s183 vlcsnap-2013-08-31-22h12m15s120vlcsnap-2013-08-31-22h12m52s231

ESTRUCTURA

dome dome_SANY0217 dome-house-2geodesic dome

ISIS_ANÁLOGOS-1

ISIS_CONCEPTO

ISIS – REFERENCIAS ESPACIALES

•4 July, 2013 • Leave a Comment

Constelaciones y tatuajes.

tumblr_ml065uoVDr1rf78nfo1_400tumblr_mml3df8QPV1r3vu29o1_500

tumblr_mq66hcrgr01qzlz6ko1_500

Come, Lola, ¡come!

•6 June, 2013 • 1 Comment

Screen shot 2013-06-03 at 11.36.05 PM

6:15 AM. Metro Copilco. El vendedor de boletos por fin ha despertado. La persona del otro lado de la ventanilla parece ser un viajero del tiempo.  O un actor caracterizado, camino a una filmación o ensayo de teatro.  Un caballero inglés, con chaleco, moño, y sombrero de copa, compra cortésmente sus boletos, y cruza el torniquete hacia los andenes. Los pocos usuarios que no están dormidos esperan una cantaleta, un pregón; pero el hombre del siglo XIX viaja en silencio: no ha venido a vender ni promocionar nada, no ha venido a hacer ningún número de circo a cambio de monedas. Se llama Mauricio McNicol, tiene 22 años, y se dirige a la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudia una carrera en historia. Como todos los días, toma el transporte público para ir a la escuela; y, como todos los días, se ha vestido así, simple y sencillamente, porque quiere.

Mauricio es un Dandy, un integrante masculino de la subcultura Lolita. Dicha subcultura se originó en Japón en los 1970, aunque se ha extendido a todo el mundo. Sus integrantes se caracterizan por ser mujeres jóvenes que visten como niñas pequeñas o muñecas, con indumentarias inspiradas en las épocas eduardiana, victoriana, del Barroco, y del Rococó; retomando las corrientes del Neo-goticismo y Neo-romanticismo. Y si bien Mauricio no es mujer ni se viste como muñeca, es reconocido como Lolita por ser uno de los más fervientes participantes en el casi desconocido mundo de las subculturas en el Distrito Federal.

Lolita malpensada

Lo primero que se hace al escuchar Lolita, es recordar a Nabokov: se piensa en la Lolita que es diminutivo de Dolores y que juguetea entre la pubertad y la adolescencia. La Lolita que personifica una mezcla de ingenuidad y perversión, de inocencia y malicia, capaz de hacer que cualquier hombre olvide sus principios y ceda ante sus instintos más básicos.

Si nuestra Lolita es ya una mujer, pero viste como Alicia en el País de las Maravillas, y juega a comportarse de manera infantil y “bonita[1]”, no cuesta nada definir a la subcultura como el resultado de un fetiche sexual.

Para sorpresa de muchos, es justamente lo contrario (según las propias Lolitas, al menos). Alegan no tener relación con Nabokov, y niegan estar ligadas con connotaciones o fetiches sexuales. El nombre Lolita viene de una aliteración del portugués convertida en wasei-eigo, un anglicismo japonés.

Las primeras integrantes del movimiento fueron mujeres hartas con el machismo predominante en la cultura japonesa. El Lolita surgió como reclamo social, a la par de muchos otros movimientos feministas. La nueva ironía está en que estas mujeres japonesas reinterpretaron el conjunto de valores occidentales de una época muy poco amable con las mujeres (Jack el destripador, ¿les suena?) y lo adaptaron a un entorno colorido y dulcificado, tan kitsch como era posible.

Lolita acomplejada (o los traumas de Dolores)

“Puedo expresar mi forma de ser mediante ropa, por ejemplo”, explica Mauricio. “Hacer cosas lindas, que por ejemplo, soy hombre, pero eso no limita que pueda yo también tener gustos de cosas lindas. Y eso no quiere decir que sea menos hombre, o que pierda masculinidad, ni nada. ”

“Conocí el Lolita a través de Internet.” dice Luna, una amiga de Mauricio. “Y pues, para lo que estaba viviendo en ese momento, que eran muchas depresiones, fue como una luz para mí”.

 Como casi todas las Lolitas en México, ambos entraron en contacto entre ellos y con el movimiento vía Internet. Son contadas las Lolitas que, en sus círculos sociales inmediatos, conocieran a alguien que compartiera la afición por vestir como muñeca del siglo antepasado.

Googleando sobre música, literatura, y películas, llegaron a foros de discusión o páginas de Facebook donde ya convivían virtualmente otras Lolitas. Ahí conocieron los eventos y lugares donde los demás se reunirían, y  así, por iniciativa propia o invitación de algún iniciado, se integraron al mundo de las subculturas.

Apadrinados por miembros más viejos, los nuevos integrantes son asesorados sobre cómo comportarse, qué referencias culturales buscar, y dónde comprar sus atuendos.

“Algunos accesorios los hago yo, otros los compro donde encuentre algo bonito”, cuenta Yeka, una de las pocas Lolitas mexicanas que ha conocido el Lolita original de cerca. “Yo tuve la fortuna de poder ir ya 2 veces a Japón y me traje muchas cosas. Otro de mis vestidos lo traje de San Francisco y otro de París. Mi mamá me confeccionó otros vestidos. A veces llevo, en promedio, más de $15,000 puestos.”

"Anatomía de un atuendo Lolita", recuperada de http://www.mylolitastyle.com

“Anatomía de un atuendo Lolita”, recuperada de http://www.mylolitastyle.com

Yeka es de las pocas Lolitas que consumen los productos diseñados en específico para el movimiento. Mauricio, Luna, y la gran mayoría, arman sus atuendos a partir de lo que consiguen, alteran, y confeccionan ellos mismos. Si sus atuendos son la base de su identidad, también son la principal fuente de problemas: muchas dicen no ser aceptadas por no usar prendas originales, otras son descalificadas por concentrarse sólo en el aspecto visual del movimiento. Describen sus conflictos como diferencias entre fashionstylers (las que sólo se involucran como una moda) y lifestylers (las que consideran el movimiento una forma de vida en todos los aspectos).

lolitas de picnic en Chapultepec. Fotografía obtenida del Facebook de una de las entrevistadas.

lolitas de picnic en Chapultepec. Fotografía obtenida del Facebook de una de las entrevistadas.

A pesar de dichos conflictos, las amistades dentro de la subcultura suelen se las más sólidas, como Mauricio y Luna explican, pero también las que menos frecuentan. Porque cada Lolita es, fuera de la comunidad en Facebook y del foro virtual, una persona como cualquier otra, con responsabilidades y obligaciones, y muchas veces sus carreras, familias, o negocios, les impiden involucrarse con el movimiento tan seguido como querrían.

Para contrarrestar esto, Mauricio administra grupos en las redes sociales y organiza –con anticipación de meses, incluso- eventos donde “las Lolas” se puedan reunir y, al mismo tiempo, reproducir el mundo de ensueño que ansían. La vestimenta es obligada, tanto para ellos como para el espacio de encuentro. El Palacio de Bellas Artes, el bosque de Chapultepec, o cafeterías temáticas como el Cupcake Love, tienen que cumplir con la estética y los valores Lolita. El lugar donde conviven debe volverse un escenario que complemente el número que sus indumentarias y conductas ya representan. Como es de esperar, lograr esto no es fácil.

Lolita despreciada

Durante la investigación para este reportaje, Mauricio, Luna, y otra docena de Lolas, fueron corridos del mencionado Cupcake Love. La dueña de esta cafetería, situada en la colonia Condesa,  les pidió que abandonaran el negocio durante una reunión que se convirtió en pedida de mano. La propietaria argumentaba que las Lolitas eran muchas y consumían muy poco, y que era tal la frecuencia con que visitaban el lugar -un local bastante pequeño, decorado con aniñadísimas referencias a los Beatles-, que el negocio ya estaba registrando pérdidas.

El grupo, ofendido, plagó las decenas blogs y foros que administran con quejas y denuncias. El Cupcake Love se vio obligado a emitir un comunicado oficial vía Facebook. El conflicto escaló a un “nivel internacional”, en palabras de Mauricio. Alentado por el apoyo de Lolitas en otros estados y países, el grupo declaró que haría denuncias formales por discriminación ante la PROFECO y la CONAPRED.

La empresaria, que señaló “había investigado quiénes son ellos”, insistía que el motivo de sus acciones era, únicamente, el daño económico que sufría su negocio. Para los ofendidos se trataba, simple y llanamente, de discriminación.

Lolita estudiada

Según la página oficial de la CONAPRED, la discriminación es “una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo.”[1]

La definición puede resultar bastante ambivalente, en especial cuando las “víctimas”, según la Comisión, suelen serlo debido a condiciones étnicas, económicas, religiosas, de edad, o de preferencia sexual.  “Ser miembro activo de una subcultura” no figura en ninguno de los textos de la institución.

Según el doctor Eduardo Reyes, académico del Tecnológico de Monterrey, una subcultura es una “cultura surgida al interior de grupos de la sociedad. Sus intereses y creencias suelen variar con respecto al grupo más grande en el que están inmersos.”

Existe un apartado, dentro de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) de 2010, sobre la “diversidad cultural”. Para la ONU y la UNESCO diversidad cultural “se refiere a la multiplicidad de formas en que se expresan las culturas de los grupos y sociedades dentro y fuera de los mismos”,[2]  pero en la Enadis el concepto se limita a comprender “el origen étnico y el origen nacional”.

No obstante, hay un rubro en las cifras de la Enadis en el que las Lolitas  sí pueden entrar:  el apartado que la CONAPRED le dedica a “los y las jóvenes”.  Dicha población comprende un rango de edad de 12 a 29 años, y representa al 32% de la población total del país. Según 2 de cada 10 mexicanos, los derechos de “los y las jóvenes”  no se respetan. De esa misma población, el 19.7% ha sentido que sus derechos no han sido respetados “por su manera de vestir”[3].  Aquí es donde se vuelve pertinente recordar el conflicto entre fashionstylers y lifestylers. El Lolita, ¿se trata sólo de la apariencia, o de una forma de vida? ¿Es realmente una subcultura, o es sólo una moda?

Reyes indica que el concepto de subcultura surgió en los 1990 –la misma época en que el Lolita rebasó las fronteras niponas y comenzó a ganar adeptos en otros continentes-; antes de esa década, de lo que se hablaba era de “contraculturas”. La diferencia entre ambas nociones es mínima, pero trascendental: la contracultura es el conjunto de valores que caracteriza a un movimiento que rechaza los valores establecidos.

En sus inicios, cuando las mujeres japonesas reclamaban por el machismo imperante en su sociedad, las Lolitas fueron contracultura. Las Lolitas de hoy, las Lolitas mexicanas, ¿qué valores rechazan? ¿A qué sistema se oponen?

Para Reyes el caso Lolita no es ningún fenómeno: sólo es una tribu urbana más. El término fue acuñado por Michel Maffesoli, sociólogo en el que Reyes basa el curso que imparte en el Tec de Monterrey. A través de este marco teórico, Reyes es capaz de descifrar las paradojas detrás del aparente conflicto de identidad de las Lolitas.

“Las tribus urbanas son uno de los elementos básicos de las sociedades posmodernas.  En estas sociedades hay una saturación de estímulos; la gente ya no se rige por la racionalidad, sino por los sentidos. Lo imaginario, lo onírico, lo sensible, se vuelve lo más importante. Lo lúdico es la razón de ser.”

Estas sociedades tienden, explica el doctor, a priorizar al individuo. Las masas se vuelven heterogéneas, pero la gente pierde el sentido de pertenencia. “Ya no se rigen por los mismos valores que sus familias, o que su sistema de gobierno. Se separan tanto del colectivo, quieren ser tan únicos, que inevitablemente se sienten solos. Los individuos entonces regresan a formas de organización primarias, por eso Maffesoli les dice ‘tribus’. Es gente que quiere estar reunida,  sin importar el motivo de encuentro.”

¿Cómo se forman estas tribus, cómo es que deciden juntarse? Aquí es donde Reyes da en el clavo para comprender a las Lolitas: “estos grupos, en el fondo, carecen de referentes ideológicos. Más bien, se identifican unos con otros a partir de aspectos simbólicos.” ¿Qué aspectos simbólicos?

Según el propio Maffesoli, la profundidad puede ocultarse bajo la superficialidad de las cosas. “De ahí la importancia de la apariencia. (…) es vector de agregación. La estética es un medio para percibir, para sentir en común. Es un medio para reconocerse. (…) cada quien es a la vez actor y espectador. [4]

Lolita confirmada

“Quizás por mi entorno debería ser fresa, pero nomás no coincido en mucho y por eso no lo soy. Como que en mi caso las subculturas no me moldearon, o sea, yo desde chico ya tenía ese tipo de gustos y simplemente encontré el entorno de afines donde lo podía expresar, porque pues sí es un forma de expresión, ¿no? Y en esto me siento cómodo”, Mauricio está consciente de la incomodidad que sus atuendos y comportamiento generan en las personas.  “Somos peculiares porque vestimos con ropas antiguas, queremos rescatar valores, moral y demás cosas. Pero a la vez no somos personas extrañísimas… “

¿Qué sería del Lolita sin los vestidos? Según Luna, ella sigue siendo Lolita, incluso cuando anda de jeans y no de vestido. Aún puede organizar fiestas de té, aún puede ver el mundo como “algo bonito”. ¿Qué significa eso? Si se trata de las fiestas de té, de las cosas “lindas” y “bonitas” y de la “inocencia”, ¿cuáles son los verdaderos valores del Lolita?

Parecieran de pronto sólo mujeres jugando a ser niñas, niñas que hacen fiestas de té y juegan a ser mujeres. Igual que las mexicanas que juegan a ser japonesas que juegan a ser inglesas de la era victoriana.

Incluso si se trata sólo del 2% del 2% de la población del país, lo cierto es que hay un grupo de jóvenes, como Mauricio, como Luna y como Yeka, que consideran que pertenecen mucho más a su mundo inventado e idealizado dentro de la subcultura, que al mundo real que los rodea. Y ese mundo real los corre de sus establecimientos al tiempo que publica cifras sobre discriminación con las que ellos, por considerarse diferentes, se pueden identificar.

Y ellos son una muestra microscópica del sentido que, según Maffesoli, está siguiendo el resto de la sociedad: un sentido donde la ideología pasa a un segundo plano frente a la estética, donde los símbolos importan más que los valores, y la sensibilidad gana por encima de la razón. Las Lolitas son sólo la muestra de una sociedad que escoge su propia cultura a partir, únicamente, del significado emocional que ésta le provee. Una sociedad que elige jugar a ser un niño eterno antes que participar activamente en el mundo.

REFERENCIAS

ü  Hardy Bernal, K.A. (2011);  The Lolita Complex: A Japanese Fashion Subculture & its Paradoxes. En AUT UNIVERSITY. Recuperado el 17 de mayo de 2013 de: http://aut.researchgateway.ac.nz/bitstream/handle/10292/2448/HardyBernalKA2.pdf?sequence=3

ü  ¿Qué es la discriminación? (2012) Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=84&id_opcion=142&op=142

ü  Encuesta Nacional sobre Discriminación en México | Enadis 2010: Resultados sobre diversidad cultural (2012); Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-DC-INACCSS.pdf

ü  Encuesta Nacional sobre Discriminación en México | Enadis 2010: Resultados sobre los y las jóvenes (2012); Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-JOVENES-Accss.pdf

ü  Maffesoli, M; El tiempo de las tribus: el ocaso del individualismo en las sociedades posmodernas; Siglo XXI Editores; 2004; México; 285 P.

 

 


[1] ¿Qué es la discriminación? (2012) Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=84&id_opcion=142&op=142

[2] Encuesta Nacional sobre Discriminación en México | Enadis 2010: Resultados sobre diversidad cultural (2012); Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-DC-INACCSS.pdf

[3] Encuesta Nacional sobre Discriminación en México | Enadis 2010: Resultados sobre los y las jóvenes (2012); Recuperado el 2 de junio de 2013 de Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-JOVENES-Accss.pdf

[4] Maffesoli, M; El tiempo de las tribus: el ocaso del individualismo en las sociedades posmodernas; Siglo XXI Editores; 2004; México; pp152.

Esquinados

•4 March, 2013 • Leave a Comment

Sinfonía Urbana

Ambulante, recuento

•23 February, 2013 • Leave a Comment