TOP de películas 2010 [2 de 2]

Ahora sí, señoras y señores, la definite playlist de las películas que definieron al 2010:

7. El Infierno

Técnicamente impecable, El infierno de Luis Estrada fue la segunda película mexicana más taquillera del año (por debajo de la cosa esa que protagonizó Derbez y que, por supuesto, no vimos), y la que más controversia generó con respecto a las cintas conmemorativas del Bicentenario. Promoviendo que no había “Nada que celebrar”, Estrada nos entregó una réplica actualizada de su fulgurante La ley de Herodes. Si bien en una primera apreciación [aquí mi crítica] exalté la película, con un poco de tiempo (y segundas opiniones) hice una segunda lectura:

Todo mundo queda apantalladísimo por la manera en que Estrada se jacta del gobierno federal, y ridiculiza la guerra del Calderón contra el narco. Sin duda, el realizador hace una crítica ácida y mordaz, y se atreve a poner el dedo en la llaga cuando nadie más lo hace. Sin embargo, si califiqué a Machete de cine oportunista, El infierno lo es aún más. Se queja de muchas cosas, menos de la que en serio importa. En El infierno, los narcos son personajes de caricatura, farsas satíricas que nos doblan de risa, se mofan con salpicadas de sangre tarantinesca, se envuelven en un barroco kitsch naquísimo y gritan a los cuatro vientos su ignorancia y brutalidad. El problema que tiene esta película es que, incluso sin hacer apología del narcotráfico, es incapaz de denunciar aquello que presuntamente ataca. Estrada se siente valiente por tirarle mierda al gobierno. Verdadera valentía sería tirarle mierda al narco. La película es una farsa intentando ser tragedia griega, uniéndose a la euforia de hiperviolencia en que el cine y el país están sumidos. No es, para nada, una verdadera crítica social. Lo sería si hiciera que los narcos se sintieran culpables, y no héroes de estampita capaces de protagonizar su propio drama a lo Scarface.

Es una buena película, una película que puntualiza el dificilísimo momento que el país está viviendo. Pero, señor Estrada, si sus películas no pueden ver más allá de sí mismas, no volverá usted a hacer cine propositivo y con verdadera crítica social. Si su técnica no trasciende diálogos jodidamente jocosos y sórdidas situaciones gore, para dar pie a la reflexión verdadera, nunca lograremos que este país deje de ser El infierno.

6. Año Bisiesto

La ópera prima del año, Año Bisiesto fue la verdadera producción que puso el nombre de México en alto. Escrita y dirigida por el primerizo Michael Rowe, ésta película ganó la Cámara de Oro en Cannes, y se distribuyó en Francia durante seis meses con 50 copias. En su país de origen, no obstante, apenas se exhibieron 10. Incluso a pesar de esta seria desventaja, la película atrajo, proporcionalmente, a más personas que las grandes producciones del Bicentenario como Hidalgo, El infierno, o El atentado.

Los ojos del extranjero pudieron entender el velo que los mexicanos nos ponemos solitos, y reconocer la belleza de nuestro fenotipo autóctono en la protagonista, Mónica del Carmen, que nos ofrece una de las interpretaciones más valientes, hiperrealistas y humanas del año. La sordidez de su violencia gráfica y psicológica, la intensidad implícita en sus moderadísimos diálogos, la maestría para sintetizar un complejísimo universo de soledad y frustración  en un departamento de clase baja, y la capacidad para hacer tanto de tan poco, convierten a Michael Rowe en una enorme promesa del cine nacional, y a Año Bisiesto en su primera obra maestra.

5. The Hurt Locker – Zona de miedo

La primera mujer en ganar el Óscar a la Mejor Dirección, lo hizo trayéndonos la película de acción más cruda e intensa del año. The Hurt Locker pudo no tener el mejor guión, pero a través de los ojos de Kathryn Bigelow y la actuación de Jeremy Renner, enmarcados en un montaje de suspenso extremo, todos pudimos transportarnos al núcleo de la guerra en Irak como ninguna otra película nos lo había permitido.

Quizás alguien estaba intentando legitimarse a través del raudal de premios que recibió esta película, pero lo cierto es que, como experiencia cinematográfica, la cinta se sostiene sola. El caos y la adrenalina que predominan en esta seca fiesta de lujuria bélica, tienen a nuestros nervios al borde de la hebatocle mientras nadie hace apología ni sentimentalismo con la guerra más insensata de los últimos años. Al contrario,  The Hurt Locker se abstrae de cuestionamientos morales para simplemente aceptar que la guerra que todos condenamos, es también una adicción que somos incapaces de superar.

4. The Social Network – Red social

Facebook está en todos lados. Sí, hasta enel cine. La última película del legendario David Fincher (Fight Club, Se7en, Benjamin Button), es quizás igual de oportunista que otras ya mencionadas. La diferencia radica en la suprema calidad del producto final. A pesar de tergiversar la historia de la creación de la red social más importante de toda la web, y convertirla en un teen drama mezclado con suspenso fiscal, el guión de Aaron Sorkin está escrito con una maestría que muchísimos envidiamos. Podrá, convenencieramente, transformar a Zuckerberg en un villano lastimero, egoísta y apático, o elevar a Eduardo Saverin a calidad de mártir inocente, pero, ¡Dios! Qué bien lo hace.

Ayudada por la capacidad sobrehumana de Fincher para contar historias, de las excepcionales actuaciones de Jesse Eisenberg y Andrew Garfield, y de la excelente banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross, la película explora lo mejor y lo peor del intelecto humano, en una inquitante interpretación de los cambios que nuestras relaciones sociales han sufrido gracias los nuevos medios. Podrá estar todo dramatizado a morir, podrá tener un sesgo infinito y exagerar la historia real, pero, a fin de cuentas, The Social Network no sólo es un interesantísimo discurso sobre los fantasmas de la aceptación y ambición que nos esclavizan socialmente, sino que es también una sorprendente demostración de cohesión cinematográfica donde cada aspecto de la producción está cuidado y elaborado al máximo.

3. El secreto de sus ojos

Este film argentino, consagrado como la mejor película extranjera del año pasado, es una bella y rampante lección de cinematografía para todas las producciones no-hollywoodenses. Un misterio policiaco impredecible, una dirección tajante y precisa, actuaciones estremecedoras, y un terriblemente profundo drama humano, nos enseñó que lo mejor del cine está lejos de los lugares comunes, esperando para cautivarnos. Pocas veces una película había logrado suscitar tantas emociones en su público como El secreto de sus ojos, con sus taladrantes anécdotas de pasión, impotencia, nostalgia y venganza, entretejidas en un guión tan medido y maduro como la evolución de sus personajes.

Y si no es suficiente para ustedes la catarsis emotiva que esta historia ofrece, quizás lo sea el plano secuencia (es decir, una escena rodada en una sola toma, sin cortes de cámara) más impresionante de los últimos años. Acá la escena completita, con un detrás de cámaras justo después, para demostrar la destreza y maestría de estos cineastas argentinos:

2. Inception – El origen

Inception fue todo un fenómeno palomero entre los usuales blockbusters veraniegos. Desde el oscuro compló en su contra por parte de las exhibidoras nacionales [más datos acá] hasta el Trending Topic de casi un mes, la última película de Christopher Nolan dio de qué hablar. Por todos lados uno encontraba miles de interpretaciones y explicaciones para el complicado laberinto surreal que Nolan tejió frente a nosotros. Lo cierto es que quizás redunda y peca de sobreexplicado, pero no hay duda que esa mezcla precisa de acción y psicodelia cerebral nos enloqueció y emocionó tanto como para hacernos volver a los cines.

Inception trasciende por su balance perfecto entre lo mainstream y lo complejo. Como en su momento repetí hasta morir en mi larguísima crítica, ésta película demostró cómo lo espectacular y lo cerebral no están peleados, y cómo un cineasta es capaz de realizar sus propuestas y discursos satisfaciendo tanto sus necesidades artísticas como las demandas de un mercado de lobos. Un hitazo en taquilla y críticas, esta desbordante producción es lo menos que podríamos pedir del cine comercial en general. Que nos entretenga con acción y explosiones, pero que también nos origine ideas y nos obligue a pensar.

1. Toy Story 3

Y, por fin, LA película del año. Conflicto enorme que me causó llegar hasta aquí, pero la verdad es que todo con respecto a Toy Story en la posición inicial se explica solo. La película más taquillera del año (más de un billón de dólares), y la más lucrativa en toda la historia de la taquilla mexicana (casi 800 millones de pesos, con una audiencia equiparable al 15% de la población total de nuestro país), esta tercera entrega coronó a la franquicia de los juguetes como la indiscutible soberana de todas las producciones de animación CGI en los últimos quince años.

Reuniendo a las tres generaciones que crecimos a lado de estos juguetes, los primeros personajes realizados a computadora, esta película significó el cierre de un fenómeno cinematográfico y cultural. Que después de once años, esta franquicia aún causara furor entre las masas, encontrando nuevo público entre los hijos de sus primeros admiradores, hace incapié en la inagotable vigencia de estas películas.

Quizás peca de sentimentalista, quizás su depredadora distribución sacó del mercado a muchos otros pequeños productos, pero nadie pudo escapar de ella. Y más allá de cifras o audiencias, lo cierto es que Toy Story 3 superó las expectativas de muchos y estuvo a la altura de anteriores obras maestras de Pixar. La secuencia de inicio no sólo es un homenaje nostálgico a la franquicia misma, también es un logro espectacular y absoluto en la historia de la animación y del cine. El corazón y el espíritu de la historia, a la par de un guión cuidadísimo y perfectamente redondo conmovieron al público de todo el mundo. El emotivísimo paseo por nuestra infancia, por el duelo, la amistad, el peligro, e incluso el discurso político (no sólo el choro de Barbie, ¡Lotso es el dictador priísta por excelencia!) construyeron una película que, al igual que sus precuelas, cierra un ciclo y conluye un viaje fantástico que vivirá los anales del cine y los corazones de la audiencia por muchos, muchos años.

[Con este post, bajo el telón, y me despido hasta el año que entra. Gracias, a mis más de 15 000 visitantes, por acompañarme en 14:23 durante este primer año de blogger intenso. Mis mejores deseos, ¡nos vemos en 2011!]


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~ by pako1423 on 31 December, 2010.

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